¿Se lo has dicho en persona?

November 11, 2012

Las redes sociales en línea son un mundo lleno de sorpresas, y no me canso de observar y estudiar como las personas convivimos y nos completamos las unas a las otras mientras nos comunicamos con todos los medios posibles.

Uno de los temas que últimamente me ha sorprendido más es la facilidad como hoy se puede leer en las redes sociales  información personal de todo tipo, a veces sin que los protagonistas lo deseemos, bien sea por un despiste o porqué ingenuamente facilitemos información privada a quién no va a utilizarla en nuestro interés. Lo que consigue sorprenderme y me intriga es como y porqué las personas olvidamos la inmensidad de la red y su verdadero impacto cuando escribimos mensajes personales abiertamente, tanto en nuestro muro en Facebook o a través de un mensaje en Twitter, por dar dos ejemplos muy frecuentes.

El impulso por gustar, por ganarnos el afecto y la simpatía de los “imaginados” lectores de nuestros escritos nos hace olvidar la enorme capacidad de difusión que tienen estas redes que ponen al alcance de cualquier observador maligno en cuestión de segundos nuestra vida más íntima. Existen estudios realizados incluso antes de que existieran las redes sociales en línea sobre el efecto de la conexión emocional compartida (McMillan & Chavis, 1986) que atrae las complicidades entre los miembros. De modo que sabemos que si compartimos historias que impliquen a los oyentes, conseguiremos mayor empatía de los mismos. Si explicamos vivencias, opiniones o confidencias personales demostramos una mayor lealtad con nuestros contactos o amigos (y amigas) lo cual refuerza los vínculos con ellos y ellas (Hagel & Armstrong, 1997). En cualquier caso, las conexiones emocionales juegan un papel fundamental en la integración de los miembros de una red y en su participación en la misma. Resulta, pues, evidente que el éxito de las redes sociales se debe en buena parte a dicha integración de los miembros basada en las conexiones emocionales. Sin embargo, no se debería olvidar que no tiene las mismas consecuencias comunicar información personal o intercambiar “chascarrillos” en una red de amistades, acotada y presencial, que en una red abierta y universal como son las redes sociales en línea. Aunque nuestro círculos de amistades, en Facebook, o de seguidores, en Twitter, este dominado por verdaderas amistades, también hay contactos que conocemos poco y la capacidad de que divulguen de manera imprudente nuestros mensajes, es real y puede tener fatales consecuencias.

Explicar, por ejemplo, que estamos de viaje y mostrar las fotos del lugar que estamos visitando nos acerca a los amigos, permitiendo que nos sintamos más próximos a pesar de la distancia, además de situarnos en una posición de prestigio, puesto que hoy viajar es considerada una actividad de persona con éxito en la vida, sobretodo si es un viaje de trabajo. Sin embargo, habrá alguien a quien esta información les sirva para perjudicarnos. Quizás haya quien quiera entrar en nuestro hogar durante nuestra ausencia y les estamos avisando de que tiene una oportunidad para hacerlo. También habrá quien desee utilizar la información de nuestro viaje para demostrar que nos ausentamos de nuestras obligaciones etc. En cualquier caso, hablar de nuestros viajes en vivo, no es una noticia sin consecuencias, que en muchos casos son difíciles de prever y de controlar.

También cada vez mas podemos leer mensajes de tipo personal donde se expresan muestras de afecto hacia determinadas personas, que, a veces han causado más de una ruptura de relaciones por cuestiones de celos. Acostumbran a parecer inocentes declaraciones que buscan más la complicidad y el apoyo moral que no otra cosa, pero, no se debería olvidar que  un lector que no sea muy próximo a las personas afectadas pueda interpretar la declaración de afecto en un contexto diferente. En muchas culturas, sobretodo las de países del norte, manifestar los sentimientos en público resulta de mala educación. Sin embargo, también los internautas de allí, gracias, quizás a la constante escenificación teatral de la televisión, también empiezan a utilizar las redes para enviar mensajes de afecto a sus amistades. Un “te quiero” puede resultar inocente y tierno si se le dice a un hermano/a, a un hijo/a, o a la pareja oficial, incluso a un primo, pero, en cualquier caso la pregunta que uno se puede hacer es: ¿se lo habrá dicho en persona?

No hay duda que hoy por hoy, resulta más fácil comunicarse por la red que en persona. En este sentido, algunos estudios pretendían demostrar que el crecimiento de las relaciones en la red tenía consecuencias negativas sobre la solidaridad en la vida real de la sociedad norteamericana (Putnam, 1995), aunque Wellman (1999) demostrase que dicha afirmación no era cierta ya que un número enorme de asociaciones cívicas y de ayuda social estaban aumentando su eficacia gracias a las redes sociales en Internet. Lo que sí que se viene observando es que existen muchas personas con una intensa vida social en la red y en cambio muy pocas relaciones personales en el entorno real. Sin tener que alarmarse en caer en esta dinámica, quizás deberíamos preguntarnos antes de escribir un mensaje en las redes sociales en línea, si no estaría mejor decirlo en persona. Seguramente, en muchos casos conseguiríamos un efecto más sincero y profundo sobre la persona destinataria y  obtendríamos una respuesta más cálida y enriquecedora, que sólo la información no lingüística puede darnos. Los mensajes digitales tienen hoy un gran potencial comunicativo al poder combinar texto, sonido e imágenes, pero por ahora los “abrazos” virtuales no consiguen el mismo efecto que los hechos físicamente. Una palmadita en la espalda, una caricia, una mirada de complicidad,… tienen difícil parangón en el entorno digital.


Patrón de lectura de las páginas web en forma de F

July 12, 2011

Fuente: http://www.useit.com/alertbox/reading_pattern.htmlA veces aún me sorprenden algunos sitios web en los que se pretende  imponer diseños extraños en la organización de la información. También lo he comprobado en los interfaces de alguna nueva aplicación para aparatos digitales (sean iPads, iPhones, Smartphones, etc.)
La mayoría de los diseños siguen, por norma, unas pautas de “usabilidad” basadas en los estudios existentes, llevados a cabo por expertos en dicha especialidad, surgida a partir de los estudios de Interacción Máquina-Persona (Human Computer Interaction – HCI), que en los Estados Unidos, tuvo gran importancia en el desarollo en Xerox Parc de Palo Alto, allá por los años 70 del siglo pasado, de lo que fue la interfaz de usuario de los ordenadores AMIGA, luego los MacIntosh y, más tarde, el entorno Windows, desarrollado por Microsoft.
En unos estudios realizados en los Estados Unidos, tuve la suerte de conocer a uno de los “friquis” que entonces participó en el desarrollo embrionario de aquella nueva interfaz que se oponía a la pantalla de ordenador negra con carácteres verdes y, en la cual el usuario se comunicaba con el ordenador a través de teclas función o con códigos alfanuméricos para darle ordenes. La forma como se construyeron las interfaces, según me explicó, era totalmente colectiva y llena de análisis y contra análisis de los resultados. Sólo así se podía estar seguro que unos cambios tan radicales podrían tener éxito. Había que trasladar las interfaces reales al mundo digital.
No hay que decir que la interfaz de los Mac o de Windows fué un avance tan importante que consiguió implantarse, y facilitó la expansión de la informática fuera de los entornos más tecnológicos, para convertirse, primero como sustituto de la máquina de escribir, hasta llegar a ser una herramienta de comunicación e intercambio de información y conocimiento.

Parece, a pesar de lo dicho, que existe la tentación de algunos diseñadores digitales por buscar nuevas formas de comunicación, que, en muchos casos persiguen, principalmente distinguirse de los demás.
Al igual que nuestro lenguaje, que, si bien evoluciona incorporando vocablos de otras lenguas o incorporando de nuevos, incluso creando nuevos giros y nuevas expresiones, ha cambiado muy poco en los últimos 500 años; la comunicación visual también tiene unas reglas (muy ligadas a la lectura) que han cambiado poco en mucho tiempo. Solo hay que ver los libros de la época de Gutenberg y los actuales (incluso son poquísimos los cambios si los comparamos con los incunables escritos en los monasterios medievales). Por norma, en occidente leemos de izquierda a derecha y en oriente, especialmente en las regiones de influencia árabe, lo hace de derecha a Izquierda y en el extremo oriente, desde Japón, China, Corea, etc., la lectura se realiza, en algunos casos, también, de arriba a abajo, además de hacerlo de izquierda a derecha.
En este sentido, tuve la ocasión, hace unos días de leer un post sobre un estudio realizado, mediante la técnica del “eye tracking” (seguimiento del movimiento del ojo) ya hace unos años sobre la forma como los usuarios leen las páginas web.
Lo más curiosos es que consigue ser más preciso que lo que se consideraba como la forma más común de lectura (en forma de Z, empezando por arriba a la izquierda, todo a lo largo del primer párrafo y luego descendiendo en diagonal de derecha a izquierda hasta el último párrafo que también se lee de izquierda a derecha).
El estudio al que hago referencia decía que se había comprobado que la forma como se mueva el ojo en la página es más bien una forma de F mayúscula. Los pasos que describe el artículo son:

  • Users first read in a horizontal movement, usually across the upper part of the content area. This initial element forms the F’s top bar.
  • Next, users move down the page a bit and then read across in a second horizontal movement that typically covers a shorter area than the previous movement. This additional element forms the F’s lower bar.
  • Finally, users scan the content’s left side in a vertical movement. Sometimes this is a fairly slow and systematic scan that appears as a solid stripe on an eyetracking heatmap. Other times users move faster, creating a spottier heatmap. This last element forms the F’s stem.

Si nos fijamos, aún la gran mayoría de webs y de aplicaciones informáticas siguen los principios que facilitan la lectura según éstos parámetros, pero también veremos que hay interfaces que no lo hacen.

Existe aún bastante terreno por investigar en cuanto a aprovechar algunos puntos muertos de este recorrido del ojo, que los diseñadores podrían utilizar para introducir información de diferente rango o valor, y permitir diferentes lecturas, en función de la intensidad del lector en volver a leer las páginas, sobretodo en aquellas que reciben visitas frecuentes de los mismos usuarios.

Sólo pretendía abrir un espacio de reflexión sobre un tema, el de la usabilidad, que hoy parece totalmente normalizado, y que , sin embargo, no puede obviarse ni darse por resuelto, ya que la creciente invasión de nuestra vida comunicativa de interfaces con aparatos digitales, nos obliga a pensar nuevas formas de mejorar la comunicación, para ganar tiempo, incrementar la capacidad comunicativa y mejorar la eficiencia informativa.


Redes sociales: poco a poco se hace camino

May 10, 2011

Existe, últimamente, dentro del sector de la comunicación turística una urgencia por explotar las redes sociales como herramienta de marketing, y más concretamente de comunicación, más allá de lo que parecería razonable. Hay aún  poca información respecto del impacto que tienen las redes sociales sobre las ventas, lo que dificulta, lógicamente cualquier análisis objetivo y también la planificación de cualquier estrategia comunicativa en las redes sociales.

Hoy en día ya nadie cree en los remedios universales y conviene recordar que para alcanzar objetivos diferentes se necesitan estrategias diferentes. Además, en un sector tan diverso y con una estructura tan heterogénea como el turismo, las realidades empresariales y de negocio son también muy diversas. Por ello, no existen modelos de comunicación extrapolables a todas las empresas. Que se lo pregunten, si no, a las empresas que se dedican al marketing en Internet.

La sociedad red supone un nuevo paradigma para los negocios y, además, un nuevo reto a la hora de aprovechar las redes sociales para mejorar la competitividad y abrir nuevas formas de comunicación con los diversos actores y socios: el cliente, sus proveedores, los agentes que participan en la distribución, los demás empresarios competidores, los gestores de los destinos, etc. Deberíamos entender, pues, el potencial de las redes sociales desde una perspectiva más amplia que la meramente comercial.

Dicho esto, aún sabemos muy poco del funcionamiento de las redes sociales online. Por muchos motivos, pero principalmente porqué son entornos de muy reciente creación y se desconocen sus potenciales; porqué los participantes tampoco tienen gran experiencia en su uso y aún no existen suficientes estudios significativos sobre su comportamiento y, finalmente, porqué dichos participantes tampoco representan aún un colectivo que pueda ser extrapolable a la totalidad del mercado turístico existente, con lo que se trabaja aún con estudios de caso con poca representatividad generalista.

Hay grupos de expertos que trabajan en el análisis de las herramientas de  la web 2.0 para conocer mejor su aprovechamiento a la hora de gestionar las relaciones con sus clientes y, en este sentido se ha avanzado mucho a la hora de definir modelos de actuación. Sin embargo, se trata sólo de técnicas de aprovechamiento de los recursos 2.0 o de la web social, y no de modelos de trabajo que se puedan implantar ante cualquier necesidad.

La mayoría de empresas turísticas, especialmente en los principales destinos turísticos de sol y playa (que es donde se concentra la mayoría de nuestra oferta turística), microempresas y empresas pequeñas y medianas, han trabajado tradicionalmente con modelos de comunicación muy básicos, explotando canales de comercialización tradicionalmente basados en la intermediación de los agentes de receptivo o los turoperadores y, últimamente, incorporándose tímidamente a los canales de comercio electrónico a través de las centrales de reserva en Internet. Se trata de empresas que tienen poco o casi nula experiencia en posicionar su producto en el mercado, ya que esta tarea la han realizado otros por  ellos. Tampoco saben gestionar la comunicación con el cliente, porqué no lo han hecho casi nunca y, además, tienen muy poco información del mismo. Quien mejor lo conoce es la agencia emisora, el turoperador o la agencia de receptivo. ¿Que puede hacer esta microempresa ante el reto de las redes sociales?

En el turismo de ciudad, los hoteles, tampoco tienen gran conocimiento de su cliente, aunque sí que ha aprendido a posicionar sus “camas” (que no servicios) en el mercado a través de estrategias agresivas de políticas de precios, mediante el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, que les han ayudado a conocer mejor la situación del mercado en cada momento. Con la llegada del turismo de ciudad que viaja con las compañías aéreas de bajo coste, se ha dado la paradoja que son estas las que controlan el flujo de los turistas, mientras los hoteles de las ciudades medianas presionan a las autoridades locales para que faciliten la implantación de dichas compañías en sus aeropuertos provinciales. ¿Qué papel pueden jugar las redes sociales en este circuito?

Aún nos encontramos en el estadio de la búsqueda de información y poco más. El turista utilizó los sitios web (en el entorno web 1.0) para obtener información antes de decidir sus vacaciones y hoy utiliza las redes sociales para el mismo fín. La opinión más influyente sigue siendo la de los demás usuarios de las redes sociales, miembros de sus redes personales quienes son sus mejores prescriptores. Igual que ha sucedido durante décadas y siglos (ya desde el Grand Tour). ¿Qué cambian, pues, las redes sociales online? Las redes sociales online, brindan a las empresas la oportunidad de conocer mejor y de manera más rápida y barata los intereses y la opinión de sus clientes reales y potenciales; a la vez que puede comunicar sus ofertas también con mayor efectividad (mayor rapidez y escogiendo el momento más adecuado), mejor dirigidas a su público objetivo, y a un coste mucho menor. Sin embargo, para todo ello hace falta que las empresas dispongan de mucha información antes de emprender una estrategia de comunicación a través de dichas redes sociales online. Y parte de dicha información, aún no está siempre disponible con la suficiente calidad necesaria para hacer rentable dichas campañas. ¿Dónde encontrar su público objetivo? ¿Cuál es el mejor momento para comunicar sus ofertas a cada público? ¿Qué forma de comunicación es mejor valorada por cada público? ¿Qué tipo de mensajes son más efectivos? ¿Cuáles son las horas del día en que el público objetivo consulta más la información conectándose a las redes sociales? Podríamos encontrar muchas más preguntas respecto a la información necesaria para diseñar una campaña de comunicación efectiva. Existen ya nuevas empresas expecializadas (algunas de ellas españolas, pioneras)  en buscar esta información y ayudar al posicionamiento en las redes sociales, por lo que el primer consejo que podemos dar a cualquier empresario es que se asesore antes de mirar de aprovechar las redes sociales de la forma más rentable.

No debemos olvidarnos, sin embargo, que también se pueden aprovechar las redes sociales para generar conocimiento, bien a través de la comunicación con los socios de la empresa (proveedores, intermediarios, co-generadores de servicios, etc.) o bien a través de la comunicación con los demás miembros del cluster turístico (aunque en nuestro país existan aún muy pocos ejemplos). También existen las redes sociales internas de las empresas llevadas a cabo a través de herramientas de gestión interna del conocimiento o de comunidades de práctica, aunque, por motivos obvios, se trata de prácticas más normales en las empresas turísticas grandes que en las de pequeñas dimensiones. Finalmente, existen las redes sociales de profesionales del turismo, que, curiosamente, son mucho más activas en el entorno virtual que en el presencial. En todas ellas se puede aprovechar el potencial comunicador para generar conocimiento y ganar competitividad.

En conclusión, nos encontramos ante un reto muy atractivo a la hora de aprovechar las redes sociales online para mejorar el negocio turístico, pero aún nos encontramos en un momento muy inicial para poder tener una visión suficientemente amplia sobre como sacar el mejor provecho de dichas redes. Aprender a través de la práctica es la mejor manera de adquirir “know-how”, lo que, sin ninguna duda, ha sido siempre una ventaja competitiva que ha diferenciado a los pioneros: ser los primeros en “saber como”. Pero esta iniciativa no es asumible de forma realista para todos.

Hacen falta recursos económicos y humanos importantes (personal, inversiones tecnológicas, costes de mantenimiento, etc.) y se necesita haber pasado algunos estadios previos en cuanto a la posesión de información crítica del mercado. En este sentido, hay empresas muy capacitadas para sacar provecho ya de las redes sociales online, aunque no en todo su potencial. Me refiero a aquellas empresas que ofrecen servicios a segmentos de mercado que se sabe que utilizan las redes sociales de forma intensiva y cuyos lugares de encuentro son muy conocidos. Pero esto, aún no es generalizable. Hará falta posicionarse en las redes sociales de manera inteligente (la sola presencia en Facebook no es ninguna garantía) y bien planificada. Y para ello, más vale andar despacio. Conviene estudiar el terreno, y sobretodo, prepararse para conocer bien al público objetivo que se quiere abordar.


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 947 other followers