En tiempos nuevos no sirven las viejas fórmulas

Milli_vanilliNo consigo entender las dificultades que tiene la industria discográfica para reinventar su modelo de negocio. Periódicamente se publican reportajes sobre la crisis del sector y se culpa de ello al mp3 y a las descargas por Internet, pero no se va más allá de reclamar a las autoridades que persigan a los “piratas” que roban canciones en la red bajándoselas con las herramientas P2P.

Algunos gobiernos (uno de los últimos a subirse al carro, ha sido el británico) se han sometido plenamente a las demandas de la industria discográfica y han presionado a las compañías que dan acceso a Internet, que persigan o sancionen a los infractores que hagan descargas P2P. Incluso, han amenazado con quitarles la conexión a la red, algo, que desde un punto de vista jurídico no es visto por todos los expertos como una medida totalmente legal. El caso español, de penalizar a todos los consumidores de productos electrónicos que usen contenidos digitales, que al comprar un aparato un ordenador o un aparato grabador de contenidos digitales o cualquier soporte para la grabación de contenidos han de pagar una tasa hagan copias o no de contenidos digitales de otros, es ya un exceso de celo, que supone cargar con un impuesto encubierto por un uso que no se sabe seguro si el ciudadano va a realizar.

En cualquier caso, parece que las épocas del dinero fácil y abundante han pasado para la industria discográfica. Internet ha revolucionado el mercado y ha cambiado los parámetros de consumo de la música. Las canciones se bajan una a una y los discos que más se consiguen vender son los singles. En esta modalidad de consumo prima, a mi entender, la importancia del precio, que en los últimos tiempos era excesivo y abusivo para los CDs. Parece como si la avaricia y avidez de grandes beneficios de las discográficas no permitió a la industria actuar con la suficiente flexibilidad ante las primeras amenazas del mercado que supusieron las primeras descargas P2P, mientras que atunes, que sí que lo entendió supo reaccionar y ofrecer la compra de música hasta convertirse en la primera tienda de música del mundo. Esta batalla la han perdido ya y, sin embargo, aún no son conscientes de ello. Por lo que parece, según un artículo de El País de hoy, titulado “El disco busca otra resurrección”, la industria del disco aún espera recuperar la bonanza económica de las épocas doradas del CD y está trabajando en lanzar un nuevo producto de CD de valor añadido, que además de música incluya videos y entrevistas. Puede ser que este producto tenga un público, pero estoy convencido que nunca alcanzará la demanda exitosa de las grandes ventas de CDs. Aquellas épocas pasaron y hay que reinventar el negocio de la música grabada, como hicieron otras industrias. Cuanto más esperen, más oportunidades para aquellos que sepan aprovechar los vacíos existentes en el mercado. Por ahora, los que se han beneficiado más de la nueva situación son las pequeñas discográficas, los músicos y grupos noveles, los organizadores de conciertos y festivales de música y, aquellos profesionales que nunca especularon con las ventas de sus discos para vivir de una profesión seria, que en muchos casos fue denigrada por las malas prácticas de algunos empresarios del disco, como ocurrió con el engaño del grupo Milli Vanilli.

A todas luces, para el consumidor, Internet ha supuesto una mejora en las condiciones de consumo de la música, y ahorrarse, así, las martilleantes campañas millonarias de las discográficas para promocionar música altamente comercial a través de las emisoras de radio-fórmula. Hoy existen gran cantidad de radios en Internet que permiten escoger la música que los oyentes desean escuchar. Además, la web 2.0, empezando por MySpace y continuando con servicios como Blip.fm o Spotify, pero también en YouTube, etc,, permiten crear redes de recomendación de música, que han revolucionado el mercado. Que la industria no sepa encontrar un brecha en este nuevo escenario de la música es lo que me sorprende y, de algún modo, me confirma la impresión de que no es tanto un problema del sector, como de las personas que lo dirigen, que no han conseguido entender el nuevo mundo de la información digital. A gente como Teddy Bautista o Victor Manuel, les cuesta entender lo que es la sociedad de la información más allá del uso de un PC, alguien debería convencer a estos músicos veteranos, que deben dejar paso a gente jóven, como reclamaban ellos a la sociedad allá por 1968. Los viejos modelos no sirven y el Dios del CD ha muerto!

About Oriol

Professor dels Estudis d'Economia i Empresa de la UOC Lecturer of the Department of Economics and Business Administration Universitat Oberta de Catalunya - Barcelona- Spain
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