Cuando las equivocaciones van más allà de lo razonable. Libertad en internet!

Con la disposición añadida en la última versió de la Ley de Economía Sostenible autorizando la desconexión de las webs que faciliten e intercambio de ficheros l P2P, sin mediar ningun proceso judicial, el gobierno español ha llegado al máximo de lo razonable en lo que se refiere a las equivocaciones respecto a la regulación de las libertades de los ciudadanos y los derechos de propiedad intelectual en Internet.

Entre las personas que usan frecuentemente Internet existe una concidencia: el gobierno actúa preferentemente en beneficio de los lobbies de las productoras  musicales y de las cinematográficas, sin tomar en consideración:  ni las nuevas condiciones del mercado que plantea la sociedad de la información, ni la protección de los derechos de los consumidores y de los usuarios de Internet en poder acceder a la cultura. Para el gobierno, está claro que la cultura es una “mercancía”, no un patrimonio de la sociedad, cuya única forma de distribución es la mercantil (y añadiría, la especulativa).

Al castigo de tener que pagar el canon en la compra de cualquier aparato reproductor/ grabador o soporte de almacenamiento digital, el gobierno aún quiere dar una vuelta de tuerca más y desea penalizar el intercambio de ficheros entre usuarios en Internet, aunque sea sín ánimo de lucro.

Me cuesta imaginar cual será el próximo paso. La SGAE ya lleva tiempo actuando con total impunidad acosando a locales públicos de cualquier tamaño por el simple uso de música ambiental. Quizas la próxima sea que a modo del imahinado GRAN HERMANO de Orwell, nos espíen con cámaras y micrófonos ocultos en nuestras casas y cada vez que cantemos una canción o representemos algun trozo de teatro, incluso cuando revisemos un vídeo con los amigos, nos llegue un inspector de la SGAE con la factura o la multa.

Basta ya de tonterías!  La cultura es algo más que una mercancía.  Resulta dificil y arriesgado hablar de mala y buena cultura, pero se podría decir que mala cultura podria ser aquella que ha dominado en los medios durante demasiados años, progarmada y emitida a base de sobres y comisiones a los programadores, consiguiendo  dificultar el acceso a los medios de muchos y buenos artistas y dejándolos en el desconocimiento y olvido de la gran mayoría del público. Precisamente, porqué no su diseño ha sido hecho para la especulación. Se acuerdan de los Milli Vanilli? También el negocio del disco, ahora victimizado, fué un negocio altamente especulativo, en el que el precio final acl cliente era abusivo, dedicado a enriquecer a productores e intermediarios, nada responsables de la autoría, pero que sí que controlaban de forma monopolística el mercado. O no nos caordamos de cuando los discos nuevos valían todos iguales, fuese cual fuese su autor, su distribuidora, etc.

Y, no lo olvidemos, ésta ha sido la política de distribución de la cultura que ha prevalecido en la música y el cine en los últimos 40 a 50 años. Hasta que llegó Internet y los artistas pudieron distribuir ellos mismos su obra y aprovecharse del marqueting viral en Internet, algo que los medios tradicionales no conseguían con tanta eficacia.

La pérdida de control de los canales de distribución sublevó a las productoras y han tardado más de 10 años en conseguir doblegar a los gobiernos de Europa (en Estados Unidos existen otras reglas) a su favor de modo que tanto en Francia, como en Inglaterra, y ahora en españa, se penaliza a la mal llamda “piratería” de Internet. Intercambiar ficheros no tiene nada que recuerde a la piratería, si acaso a la solidaridad y el deseo de compartir, algo que en Internet ha sido la base de su nacimiento y desarrollo.

En el mar de la cultura, los únicos piratas han sido y són aquellos que han obligado al los consumidores a pagar precios pactados entre los propios piratas, si querían acceder a la cultura. Esta forma de comercialización tan poco transparente se aprovechó de la pasión consumidora de cultura de los jóvenes y de su desconocimiento de las reglas de un mercado verdaderamente libre, que no ha sido el de la cultura.

Donde quedó el valor que la cultura tiene como patrimonio de la humanidad? Que proporción le corresponde a la herencia popular sobre el total de cualquier obra de arte? Son todas las obras de arte productos totalmente nuevos y exentos de cualquier influencia de obras anteriormente producidas? ….  Nadie podría decir que el arte es de exclusiva propiedad de su autor, al menos en lo que a originalidad se refiere. Y, por decontado, nunca una obra podrá ser propiedad de un intermediario, a no ser que pague por ella, aunque habría que ver sobre que parte tiene derechos. Sobre la original o sobre la que recibió influencias?

Del artesano nos queda su obra en forma de tradición y cultura. Quién paga derechos por diseñar una silla o de una cesta para la fruta, incoluso de un botijo? Y a quién habría que pagarselos? Otra cosa es copiar y vender como propio algo que tiene un autor. Aunque, como se ha podido ver, la autoría completa de una obra es algo altamente difçíl de garantizar.

El artista aparece cuando las clases poderosas quieren enaltecer su patrimonio y elevan a los artesanos a la categoría de artista. Es el primer paso de la especulación sobre la cultura. Las clases humildes estaban excluídas del disfrute del arte, que permaecía encerrado dentro de los palacios de la nobleza y la alta burguesía.

Los medios de comunicación moderno permitieron, al igual que la imprenta hizo con la literatura, que la cultura fuese masivamente distribuída y facilitó la creación de un negocio al cual se han ido apuntando cada vez más fondos especuladores por los grandes beneficios netos que producian. Los medios de comunicación resultaban caros de mantener hasta que Internet rebajo estos costes hasta un nivel extraordinario. La comunicación unidireccional que los medios de comunicación tradicional conformaban desde el productor al público deja de ser el canal principal y aparece la multiireccionalidad, desapareciendo los roles únicos, como sucede en la comunicación real. Emisores y receptores intercambian constantemente sus roles y de este modo se enriquece la comunicación y se genera más conocimiento.

Defender la libertad en Internet es, por ello, en interés de tod@s, porqué afecta la libertad de cada uno a acceder al conocimiento. Si se quiere regular el mercado de la cultura, habrá que hacerlo sobre unas nuevas bases donde las distribuidoras actuales acepten  que el mrecado sea verdaderamente libre. Que todos puedan acceder de manera liber a la cultura, con reglas de mercado justas y que den libertad a las relaciones directas entre productor y consumidor. La intermediación / distribución, deberá ser más transparente y, nunca se deberá pagar por lo que no se consume . Basta con el canon, a no ser que suponga una forma de pagar el acceso a las obras culturales, sin ningun pago suplementario.

Si un gobierno actúa sólo respondiendo a las demandas de una de las partes, resulta evidente que no actua con justicia, porqué dichas reclamaciones pretenden mantener unos privilegios que el nuevo mercado no debería contemplar. Que haga, pués, su trabajo el gobierno y cite a todas las partes antes de regular un tema como éste.

About Oriol

Professor dels Estudis d'Economia i Empresa de la UOC Lecturer of the Department of Economics and Business Administration Universitat Oberta de Catalunya - Barcelona- Spain
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